Lo peor de la tristeza es que te ciega y pierdes el rumbo.
Si ríes, el mundo ríe contigo, pero si lloras, lo haces sólo.
La tristeza llega, lenta, suave, se mece triste en la mirada, en la sonrisa, y se instala cómodamente en el corazón.
Cada vez que sientas que la tristeza te persigue, déjala entrar a tu vida, que con ella aprenderás a ser fuerte.
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